Santa Cruz: Hallaron los restos de un gigante megarraptor, el más grande encontrado hasta el momento

Actualidad 27 de abril de 2022 Por Marcela Barrientos
El descubrimiento fue realizado por un equipo de investigadores del Conicet y el paleontólogo Fernando Novas. Los restos fósiles de la especie demostraron que era "una criatura de gran tamaño", que medía entre nueve y diez metros de largo y pesaba alrededor de seis toneladas.
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Se trata de una nueva especie llamada Maip macrothorax que vivió a finales de la Era Mesozoica. Llegó a pesar cinco toneladas y medir 10 metros de largo.

Los restos de Maip fueron encontrados en la Estancia La Anita, ubicada a 30 kilómetros al suroeste de la localidad santacruceña de El Calafate. Los autores de este hallazgo afirman que sacarlo de la tierra no hubiese sido posible sin una dosis de pasión por el trabajo paleontológico.

Mauro Aranciaga Rolando, paleontólogo becario doctoral del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN), le dijo a Clarín: “Es un sueño hecho realidad. Uno de chico siempre sueña con encontrar un dinosaurio de este tipo. Luego, ya de profesional, con publicarlo en un paper. Estoy cumpliendo un doble sueño”.

Gracias a los paleontólogos, se descubrió que Maip tenía casi diez metros de largo y pesaba cinco toneladas. Estos números indican que es el más grande encontrado de su tipo hasta el momento. Para aguantar ese peso, su columna estaba formada por enormes vértebras que se conectaban mediante un sistema de músculos, tendones y ligamentos. Según los científicos, esto le permitía al animal poder estar erguido sobre sus patas traseras mientras se movía.

Se descubrieron ejemplares similares a esta especie en Tailandia, Japón, Australia y Argentina.

En la misma línea, Mauro Aranciaga Rolando relató: “Pertenecen a una familia cuyo esqueleto no era como el de un tiranosaurio, grande pero pesado, sino que eran animales ligeros. Es decir que sus huesos no eran macizos sino que presentaban una gran cantidad de huecos internos que los hacían mucho más livianos, algo así como un ladrillo hueco comparado con uno macizo”.

Ya en una campaña de 2019, el especialista encontró el primer hueso, y se propuso volver al año siguiente a seguir desenterrando al gigante. Para su sorpresa, cuando regresó junto a su equipo de investigación en marzo de 2020, se enfrentaron a una dificultad más imprevisible que el terreno: el coronavirus.

La pandemia dificultó mucho el trabajo. Por el decreto de cuarentena estricta, no tenían la opción de ir al laboratorio para realizar el análisis de los huesos, entonces el equipo debió empezar a trabajar desde su casa.

Mauro uso la terraza de la familia de su novia como su taller. Había visto dos veces en su vida a sus suegros y tuvo que pedirles refugio para un dinosaurio enorme.

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